En esta ocasión nos encontramos una vivienda en dos plantas donde la gran protagonista es la unión de estas: la escalera volada.

La intervención incluyó una reconfiguración completa de los espacios, optimizando la circulación y generando zonas más amplias y luminosas.

La estructura de la escalera fue diseñada y ejecutada con anclajes ocultos, logrando un efecto de ligereza visual y limpieza formal. Los peldaños, fabricados a medida, se apoyan sobre una subestructura embebida en el muro, lo que permite mantener la sensación de que «flotan» en el espacio.

Este proyecto es un claro ejemplo de cómo la técnica y el diseño pueden ir de la mano. Cada solución constructiva fue pensada para aportar valor estético y funcional, sin perder de vista la calidad y la comodidad en el día a día.